viernes, 31 de mayo de 2019

¿Cuántos puntos perderías de tu carnet de corredor? Normas básicas para correr sin molestar.


No es la primera vez que se escribe sobre este tema, otros blogueros ya han tratado antes el asunto, por lo que no esperéis nada original a continuación. Yo no lo hago, y tú tampoco, estoy segura, aunque carrera tras carrera lo sigo viendo, eso demuestra que recordarlo de vez en cuando no está de más. Escribiré solo corredor, entendiéndose que esa palabra es tanto para mujeres como para hombres.

No por mucho adelantarte, se va a acortar la distancia. Si no eres un corredor rápido, si además eres más o menos novato, no tiene ningún sentido situarte en las primeras posiciones, lo único que lograrás es entorpecer a otros corredores, formar tapón, comenzar a un ritmo que te destrozará y terminarás andando antes de ver el cartel del kilómetro 3. Además, al pararte en pleno inicio de carrera recibirás más de un empujón de otros corredores. Colocarte en el lugar adecuado hará que disfrutes más de la carrera.



Usa el ropero, lo has pagado. Me sorprende que corras con la mochila encima, más cuando casi ni puedes con tu cuerpo y te permites cargar con más peso. Si preparas un ultra, opositas para bombero o tienes buenas razones, está bien. Habrás escuchado montones de historias, con la que te tienes que quedar es que, salvo excepciones, el ropero funciona, no se pierde lo que depositamos en él y es una gran ayuda.

No empujes, ¿por qué empujas? Si has llegado tarde, te has situado mal, si hay mucha gente delante... no es culpa de nadie, ten paciencia y trata de adelantar sin empujar ni clavarle el codo en el hígado a ningún corredor. Somos deportistas, compañeros, personas, y lo primero, siempre, debe ser el respeto.

No estás en el baile de las mariposas. Debemos tratar de no cruzarnos a lo loco de una punta a la otra del asfalto, molestamos, somos un peligro, podemos provocar caídas, si hay conocidos en ambos lados, a los que tienes lejos puedes saludarles con la mano, la gente ve a una distancia moderada, tranquilo.

No es una prueba de obstáculos. Correr con alguien no significa taponar e impedir que el resto de corredores avancen, porque hay que ir hombro con hombro con el amigo, principalmente si el grupo es de cuatro o más, unos pueden ir delante, otros detrás, así también se va repartiendo mejor el esfuerzo.

Comencé la carrera limpia, quiero terminarla igual. Si tienes que escupir (preferible no hacerlo), o limpiarte la nariz sin pañuelo, al menos colócate en los laterales y mira siempre antes de hacerlo para que lo que vas a tirar no le caiga a otro corredor encima, es muy desagradable y asqueroso.

¿No tienes más volumen? ¡Cómprate otro! Durante la carrera pueden suceder cosas, un corredor tirado en el asfalto, una ambulancia que necesita pasar para atender a alguien, un avituallamiento que se ha situado en el lado contrario al previsto, un desvío para la distancia elegida... y la organización o la policía nos gritarán instrucciones, es importante poder escucharlas y no ir aislados y sin enterarse.

Por ti, por mí y por el resto de compañeros. Todos tenemos derecho a pararnos a mitad de la carrera si no podemos más o nos encontramos mal, lo más acertado es hacerlo a un lado y no de golpe y justo en medio, además de recibir empujones involuntarios, puedes provocar alguna caída o incluso hacer que te tiren a ti.

Te han dicho bien, hidratarse es vital, no como para matar. Si vas en el lado contrario al avituallamiento trata de acercarte a él indicando a otros corredores que te vas a cruzar, o incluso pide a alguno que esté más cerca de las mesas que te pase una botella de agua. Lo que nunca hay que hacer es empujar a otros o abrirse camino de formar brusca, trata de resolverlo con educación y compañerismo.




¿En tu casa lo haces? El comportamiento en la zona de avituallamiento nunca la comprenderé, agarras, tomas, y tiras a tus pies, ahí delante, con total descaro, sin ninguna preocupación por la gente que llegará más tarde a ese punto, poniendo en peligro la carrera de otros corredores que pueden caerse por los tapones, botellas, cáscaras, o vasos del suelo.



Algunas si llueve ni salimos a correr, ¡no me mojes los pies! Mira hacia los lados antes de tirar agua u otra bebida para no empaparle toda la zapatilla a quienes corren a tu lado, da bastante rabia, te lo aseguro.

No te lleves lo que no te pertenece. Aunque no esté expresamente detallado, lo normal, es que a cada corredor nos corresponda una botella de agua o un vaso en cada avituallamiento, si coges más, ten en cuenta que a algún corredor de detrás le podría faltar, y también ha pagado para recibirla. Sobre los que corren sin dorsal y además usan los avituallamientos y masifican aún más las carreras, todos tenemos la misma opinión.

Afortunadamente, estos casos son minoría y lo que abunda en cualquier carrera popular es el compañerismo, el buen ambiente, las palabras de ánimo de otros corredores en los momentos de bajón o ante las cuestas más pronunciadas y las risas, incluso con gente a la que no hemos visto nunca y con la que puede que no volvamos a coincidir nunca más, por eso colocarse en el asfalto con un dorsal los fines de semana engancha tanto.



María Caballero
@MCG66Madrid




domingo, 14 de abril de 2019

Esta meta no es la mía




Bastante antes de saber la distancia exacta que nos separa del arco de meta, por las voces de los que animan, la música, la voz del speaker..., podemos intuir que el final está muy cerca, y en ese instante algo cambia súbitamente dentro de nosotros, se nos acelera el pulso, y no es que vayamos pasados de ritmo, respiramos con dificultad, apretamos las manos, y si no llegamos fundidos, aceleramos la zancada, o la ralentizamos para bebernos el momento, nos brillan los ojos, sonreímos sin ser incluso conscientes de ello y un hormigueo de felicidad nos recorre todo el cuerpo. En cuanto logramos ver el arco subimos los brazos, agitamos un puño, miramos al cielo, hacemos un corazón con las manos, tiramos besos al aire, reímos como con el mejor de los chistes, lloramos... son tantos los gestos, las formas de alcanzar el final de una carrera, el instante que nadie ni nada debe impedirnos vivir, porque nos lo merecemos, lo hemos luchado y ganado y tenemos que disfrutarlo.

Media de Madrid 2017

Media de Madrid 2017

Una meta debe acoger, envolver, emocionar al corredor cuando llega, si no es así, pierde su principal objetivo, se desdibuja, se queda en nada y pronto se olvida, o lo que es peor, solo se recuerda por nefasta, a partir de ahí, seguramente, veremos también como malas otras partes de la carrera que si hubiésemos vivido felices el final, las habríamos pasado por alto.

Para que una meta sea buena no debe tener el arco más grande ni colorido, ni siquiera la música más estridente, cualquiera de nosotros podríamos enumerar bastantes buenas metas y quienes no las han cruzado quizás no lo entiendan solo viendo nuestras fotos, porque a veces no es el lugar, ni el espacio, es cómo, la animación final hace mucho, y cómo se vuelca la organización para hacer que los corredores nos sintamos especiales, y no solamente los primeros, los del centro, los últimos, todos.

Y cuando durante muchos años, en Madrid, hemos tenido una buena meta en el Parque del Retiro, y nos la suprimieron de golpe, cambiándola por otra que no le llega a la altura, en el Paseo del Prado, que dudo mucho que llegue a ser nuestra meta algún día, reducida, sin espacio para alojar a nuestros animadores al final del recorrido, pobre ratonera en la que, cual colmena, acabamos unos sobre otros hasta convertir nuestro honroso final en un tapón lento de despejar. ¡Cómo no vamos a añorar nuestra querida meta del Retiro en la media y en el maratón de Madrid! En aquélla vibrábamos. En la actual, nos cabreamos.

Soy la primera que no desea ningún daño para nuestro querido parque, ni para las diversas especies animales que lo habitan, lo primero debe ser mantenerlo y preservarlo en buen estado. Lo que es complicado de encajar es que antes había carreras allí todos los fines de semana, y desde el año pasado no se pueda hacer ni una excepción con las dos carreras más grandes de nuestra ciudad, la media y el maratón. Además, la feria del libro también es multitudinaria, ruidosa, muchos días allí ubicada, con megafonía constante anunciando cosas y cuesta creer que la feria y sus visitantes beneficien al parque.

Maratón de Madrid 2014

Si hemos perdido nuestra meta, que nos ofrezcan la que nos merecemos. El año pasado en la media, a mí que se me llena la boca contando todas las carreras que llevo de esta distancia, me siento una farsante, yo el año pasado, por primera vez desde que comencé a correr, no crucé la meta de esos veintiún kilómetros y pico, una mala previsión de la organización me impidió hacerlo, por el tapón de gente que se formó al no poder avanzar los que debíamos cruzar el arco al estar parados para recoger el avituallamiento los que habían llegado antes. A mí me deben esa meta, y a muchos otros, no creo que se me olvide, porque tener las fuerzas y no concluirla corriendo, sino andando, muchos minutos después, supone mucha frustración.

En el maratón, no me provocó ninguna emoción, porque en realidad entré sola, el público quedaba tan atrás que parecía que me introducía en un túnel, frío y sin ofrecerme el valor que merecía lo que acababa de concluir, ¡qué lejos se encuentra, de ese largo e intenso tramo que teníamos en el parque para venirnos arriba, desde que entrábamos por su puerta hasta que cruzábamos bajo el arco.

Y van tres, este año, en la media, la triste meta del Paseo del Prado, al coronarla, nos regala un muro de espaldas, y la alegría de terminar se tiñe pronto de paciencia para poder avanzar y salir de allí.

¡Cómo no vamos a añorar nuestra querida meta del Retiro! si con el pobre sucedáneo que tenemos en la actualidad seguimos pensando, ¡esta meta no es la mía!



María Caballero
@MCG66MADRID

domingo, 24 de marzo de 2019

El maratón no se ha inventado para todos los corredores



Tanto como oímos hablar de la fiesta del running cada vez que se acerca un maratón es normal que todos queramos participar y estar en ella. Los corredores, además, lo solemos describir como algo grande, hasta que no corres un maratón no descubres lo que es correr, cruzar la meta de un maratón es algo increíble, el maratón hizo que me descubriese como corredor, el maratón te cambia la vida... y tantas otras que hemos leído e incluso pronunciado o escrito. Y ya ver esas fotos de sonrisas inmensas y estrenadas medallas deben terminar de poner el deseo en los labios de los demás.

Como en cualquier fiesta, depende del momento en el que acudas a ella, será increíble, llena de música, público, espectáculo... o no será más que un trozo de asfalto con un arco al final. Imaginemos la mejor de las fiestas a la que hemos acudido, si llegamos pronto, la disfrutaremos al máximo, en todo su esplendor de lo que pueda ofrecernos. Si llegamos tarde, normalmente, no quedará nuestra bebida favorita, la comida escaseará, nos costará seguir la conversación en los grupos y nos decepcionará y pensaremos que fue una mala fiesta. Y ahí, estamos equivocados hasta el fondo, la fiesta mereció la pena, fue buena, estuvo bien organizada, solo que no la vivimos como esperábamos.


El maratón creo que para que reluzca en toda su magnitud ante nosotros hay que terminarlo antes de las cuatro horas. A partir de ese tiempo cambia mucho el escenario, el público se reduce, el speaker se dedica a la entrega de premios, a comentar si se ha batido algún récord... y ya no está tan volcado en los corredores que llegan, según se pasa de las cinco horas, cruzar la meta suele ser un acto frío, más bien solitario y sin nada de épica alrededor. Y esto en lo concerniente al arco. Antes, los últimos corredores a veces sufren el tener que correr por la acera porque la carrera ha sido reabierta al tráfico, corren entre gente, que puede que ni sepan que están participando en una carrera, y si no se conoce muy bien el recorrido, además, aparece el peligro de perderse y no terminar el maratón.





Esta reflexión la tenía hace tiempo dentro, ha salido con Castellón, el speaker dijo “y esto ha sido todo”, cuando aún quedaba gente por llegar, es más, aparecían al fondo de la calle, ¡es injusto! Si conocéis a alguien que vaya a correr un maratón, y termine en cinco, cinco y media o incluso seis horas, intentad montarle su pequeña y privada fiesta personal en meta, con mucho jaleo por parte de su gente, que se sienta especial, igual que lo fue el primero, porque colocarse en la línea de salida de esta distancia ya es un gran paso, y superar kilómetro a kilómetro los 42 hasta cruzar la meta cuesta mucho esfuerzo, sufrimiento, dolores...

Nunca olvidaré a una señora, bastante mayor, que en el maratón de Málaga 2014 iba completamente sola, muy al límite de tiempo, perdida cuando le faltaban aún bastantes kilómetros. Habían quitado las vallas, los voluntarios se habían retirado... y un policía no sabía indicarle muy bien cómo era el recorrido que le quedaba. Si yo lo hubiese conocido la habría acompañado, corría tan despacio que andando podía ir a su lado. Me pareció la cara más triste del maratón, pagó el mismo precio por su dorsal que muchos corredores y lo que obtuvo a cambio fue incertidumbre, dudas y un camino borrado. Me dio por pensar si con los años me vería alguna vez como ella, mayor para seguir siendo maratoniana, joven para renunciar a un sueño. Seguramente ella llevaba años corriendo, por su ropa, su cuerpo... no era el primero al que se enfrentaba, puede que ni el último.


Ni a otros dos en el maratón de Madrid 2016. Afortunadamente para ellos el recorrido seguía marcado. Llegaban a Atocha, casi al borde de las seis horas. Aún le quedaban varios kilómetros y corrían muy despacio. Un hombre muy mayor, al darle ánimos me preguntó si tenía un gel. Se lo di, y una botella de agua, le ofrecí más cosas y ya ni me contestó. La mujer andaría por los cuarenta y tantos. No quería nada, solo saber la hora, ¿cuánto falta para que cierren?, ¿queda alguien aún, o se han llevado la meta? Las ganas de llorar que me entraron fueron increíbles, le aseguré que su meta estaría allí, que la cruzaría, que no se la iban a quitar... debí poner tanta euforia que le cambió la cara, y sonrió, no supe nada más de ella.




Correr un maratón merece la pena, y prepararlo, desearlo, odiarlo, buscarlo por otras ciudades o países, planearlo, amarlo, soñarlo, … es verdad que es una gran experiencia y una buena fiesta, que si no se nos tuerce por el camino la viviremos intensamente, y a veces, ni somos muy conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor, la fiesta la llevamos dentro, y lo que refleja nuestra cara en ocasiones no es lo que va en nuestro interior, que son cohetes, palmas, risas y seguramente un convencido ¡¡eres la puta ama!! al cruzar la meta. Cada maratón queda para siempre con nosotros, porque ninguno se olvida, ni hay dos que vayan exactamente iguales, ni siendo en la misma ciudad, nunca se deja de aprender en esta distancia ni de guardar recuerdos en el corazón, unos muy buenos, otros no tanto, todos sirven.



María Caballero
@MCG66Madrid



viernes, 2 de marzo de 2018

El maratón, ese que me obliga a vivir a medias



Madrid, 1 de marzo de 2018


Durante la preparación de mis primeros maratones estas cuestiones ni me las planteaba, bastante tenía con controlar el miedo a lo desconocido, autoconvencerme de que podía superar esa tremenda distancia, y creer ciegamente, sin constatar, en lo que leía o escuchaba de que si lograba correr 30 entrenando, conseguiría completar los 42 y pico el día señalado.



A medida que han aumentado el número de maratones, lo más duro de seguir un plan es renunciar a tantas cosas para lograr llegar con una preparación adecuada a la salida, y evitar hacer muchas por no lesionarme, no agotarme, estar descansada para las tiradas largas, en definitiva, renuncias... y más renuncias. Es como encontrarme con las manos atadas durante tres meses y no parar de ver carreras, quedadas, planes de fines de semana… y no permitirme agarrar nada de eso. No sé si os sucede igual pero a mí justo cuando no puedo es cuando más me interesa todo. En otro momento, igual ni me lo plantearía, es encasillarme en el período de “¡peligro, a ver qué haces!” y me cambian los gustos.



También me planteo que igual esta impresión de pérdida que siento no es solo por lo esclavo que es el plan, que es más por la edad, y por la sensación de que cuanto más corro yo más corre mi calendario, y los meses se esfuman sin poder realizar lo planeado, porque el día 1 anoto mil actividades, y cada semana se van cayendo unas cuantas, y al final de mes, no he logrado ni la mitad. Cuando el plan maratón aparece, en un mes lo que más destaca es entrenar para él, y tachado hay poco porque lo fundamental es cuadrar los kilómetros semanales como sea, me da la sensación de que no vivo, o lo hago a medias, y lo que antes me parecía que era pasión, ya no lo es tanto, miro al maratón a los ojos y me sigue gustando, y tan solo su nombre me provoca cosquilleos en el estómago, y cuando otros me hablan de él no se me va la media sonrisa y mi cabeza trata de imaginar cómo serán esos kilómetros en esa ciudad o país que ni conozco.


Mi amor por esta distancia sigue ahí, creo que desde la primera vez que se prueba es adictiva, se mete tan dentro que vivir separados cuesta. Y me gusta descubrir en el resto esa mirada diferente de quienes están preparando uno, porque, fijaros, la forma de mirar varía, y ese leve y permanente nerviosismo con el que convivimos, también difícil de captar, que no nos abandona hasta cruzar la meta. Lo que va dejando de apetecerme es entrenarlo, porque el plan maratón es una dedicación egoísta de tiempo a nosotros mismos, que implica un desdoblamiento que hace que estemos sin estar, porque nuestro cuerpo ahí anda, pero ¿nuestra cabeza dónde se halla?, un cierto distanciamiento de la gente, al convertirse en nuestro prioritario interés entrenar, y lo que me resulta más cruel de todo, el plan maratón es una lotería con apuesta ganadora que sacamos el primer día y que en cualquier momento nos pueden arrebatar, aunque para que no suceda vamos a agarrar bien fuerte el boleto y no lo soltaremos hasta superar la meta de nuestros 42 y pico.

Hasta que vuelva.



María Caballero
@MCG66Madrid





martes, 23 de enero de 2018

¿Por qué no? o ¿por qué sí? ¿Merece la pena escribir un blog?


Madrid, 23 de enero de 2018


Hace más de un año llevaba un blog, al que creo que no le iba mal, claro está, es mi opinión, aunque que no haya dejado de tener visitas en este tiempo, y supere ya las 100.000, significará algo. Lo que no es discutible es que le dediqué mucho esfuerzo, tiempo y trabajo, deseé crearlo y me esforcé para que tuviese toda la calidad que podía darle. Me preocupé demasiado por su supervivencia, por publicar cada post en su momento, por lograr que tuviera cierta difusión. Y un día, abrí la mano, y como una cometa descontrolada lo abandoné, sin importarme su suerte, ni las horas invertidas en él.

Ni estaba cerrado, ni permanecía abierto, simplemente, nos habíamos divorciado por una grave crisis ajena a nosotros, por eso no publiqué nada al respecto, ni su final, ni un paréntesis, sinceramente, no sabía qué hacer con él.

En la misma época otros blogs dejaron de sacar contenido, fueron mis referentes en mis inicios, fuerza en momentos bajos, distracción en las semanas de nervios antes de un maratón… incluso uno de ellos ha desaparecido, porque su autor lo ha borrado y ya no cabe ni la posibilidad de releerlo.

Si vas a copiar, que sea para ayudar a alguien.

A mí, cuando dejé de escribir, de lo primero que me dieron también ganas fue de destruirlo, el motivo para no hacerlo fue el interés de mucha gente por saber cómo de golpe había dejado de publicar.

Un bloguero dedica mucho esfuerzo a hacer un trabajo por el que no se cobra, es muy frustrante ver como quien no se esfuerza ni una miaja se apodera de lo de los demás por el hecho de que está en este universo en el que todos tenemos acceso, y no hay ni llaves ni candados para proteger lo propio.

Me cansé de que quienes ni llevan móvil encima me robasen fotos para decorar sus publicaciones sobre carreras, quedadas y otros eventos. Y no me refiero a las fotos en las que posamos quince y dispara uno, porque esas, al fin y al cabo ¿de quiénes son? Hablo de las que se consiguen observando, perdiendo tiempo, dejando de charlar con gente para lograrlas… Si coges lo que sea, cita, al menos eso.

Si vas a copiar, que sea para lograr que
este mundo sea un poco mejor,
no para favorecerte solo a ti.

Me cabreé demasiadas veces al ver mis ideas en publicaciones de otros, con su conciencia muy tranquila porque habían añadido varias anécdotas personales y eso lo arreglaba todo.

Me aburrí de discutir por lo mío.

Y el colmo llegó cuando me copiaron hasta el nombre del blog y me trataron de convencer de que era del otro, cuando había modificado su nombre tan solo seis meses antes.

Al dejar el blog me sentí muy frustrada, pensando que habían ganado, que me rendí muy pronto. Tras unos meses, hasta agradecí esa situación, incluso os digo que me hicieron un favor, aunque quede claro que ni perdono ni olvido. Reconozco que me empezaba a notar repetitiva, correr las mismas carreras y contarlas de forma distinta es prácticamente imposible, hay muy pocos cambios que introducir, salvo los actores, las personas con las que coincidimos, el escenario es el mismo. Además, iba dejando de participar en carreras por falta de tiempo para montar los posts, me estaba condicionando el blog.


Si vas a copiar, que sea ilusión, alegría, risas y ganas de
compartir tu tiempo y tus aficiones. Foto de Parques Run - Cuña Verde

Ahora vuelvo pero no igual, ya no seré la cronista de las carreras madrileñas, ni publicaré cada vez que me cuelgue un dorsal, probablemente ni siquiera tendré regularidad, y por supuesto, si regreso será para escribir tanto lo que pueda gustar más, como lo que no, creo que sigo teniendo algo que contar y me apetece hacerlo.

Hasta pronto.



María Caballero
@MCG66Madrid



jueves, 29 de septiembre de 2016

Carrera del Corazón 2016



Madrid, 24 de septiembre de 2016 – 9:00 horas


Por fin he podido asistir a esta carrera, de la que todo el mundo habla muy bien, llevo tres años deseándolo y siempre coincidía con alguna otra. Organizada por la Fundación Española del Corazón, pretende concienciar de la importancia de cuidar nuestro corazón y del peligro de la vida sedentaria.

El precio de la carrera de 10kms es de 8€, de la marcha popular de 4 y de la carrera infantil de 2.


Ambas fotos, bolsa del corredor

La salida y meta están situadas en la explanada del Puente del Rey, en Madrid Río. La zona está llena de stands de varias marcas, más los baños y el ropero, que pese a la larga cola a las ocho, funciona muy bien y rápido, porque cuentan con pulseras de papel, ya numeradas, que nos colocan en la muñeca y en la mochila.


En cuanto Pedro y yo dejamos nuestras cosas y nos colgamos el dorsal, cada uno decide cómo ocupar la media hora que resta hasta el inicio. Él, como es recomendable, se dedica a calentar. En cambio yo, trato de hacer fotos a todo lo que puedo y también de hacérmelas con toda la gente que conozco.









Hay carteles colgados con los tiempos para situarnos, pese a ello, prácticamente toda la zona delantera está vacía. Muchos corredores se sitúan del cartel de los 50 minutos hacia atrás. Nosotros decidimos colocarnos delante y, para nuestra sorpresa, cuando el speaker indica que avancemos un poco hacia el arco y nos juntemos más para el pistoletazo, descubrimos que somos la cuarta fila. Desde luego vamos a salir cómodamente y al ritmo que deseemos o podamos.


Olvido que tú en esta distancia necesitas concentración y silencio
y no paro de hablar y de dar la lata

Desde el inicio, noto que no es el día, me encuentro con las piernas pesadas. Pedro sale muy rápido, al contrario de como suelo hacerlo yo, a ritmo más bajo los dos primeros kilómetros hasta que me entra la marcha en el cuerpo. En estos momentos vivimos en mundos paralelos en cuanto a deporte se refiere, él entrena para mejorar su velocidad, y a mí el plan para Donosti ya comienza a volverme más lenta.

El tramo del Paseo del Embarcadero es sencillo, aunque en seguida llega la subida por el Paseo Azul hasta completar el Km1. Y seguiremos en ascenso, también en el Km2 por el Camino del Príncipe. Nuestra estrategia de dejar que Pedro marque el ritmo para no sentirse forzado, se está transformando en que me está tocando a mí ir forzada. Estos dos kilómetros a tope no me están sentando nada bien. Trato de no pensar en ello y prosigo.

En el Km 3, por el Camino del Robledal, me tienta colocarme junto a Pedro, igual a su lado logro controlar mejor el ritmo, aunque pronto desecho la idea, sé que si nota que no voy cómoda le perjudicaré. Le veo fuerte y que aguanta bien y constante. Sobre el Km4, en un carril de doble sentido, por el que ascendiendo nosotros, vemos volver a la cabeza de la carrera, aguardo hasta llegar al giro, donde confluiremos, y justo cuando Pedro mira para asegurarse de que voy detrás, le grito que haga su carrera, que no me veo para seguirle. En ese instante me parece percibir que se libera y corre aún más rápido.

Avanzamos sin animación, salvo algún caminante que detiene su marcha y aplaude un poco, o los pocos ciclistas a los que les ha sorprendido la carrera y les paran los voluntarios.


Tras el Km5 y el avituallamiento, noto que las ganas reaparecen. A partir del Km6, en el Paseo de la Venta, me encuentro finalmente. Las piernas responden, el ritmo no me agobia y puedo ir mejorando la velocidad poco a poco. No pierdo la espalda morada de mi chico en ningún momento, le veo correr con confianza. Vamos acortando distancia entre nosotros. Para mí este recorrido es tan conocido que lo hago sin pensar en nada más. A partir del Km7 en la Ronda del Lago, igual adelanto corredores, que me sobrepasan a mí. En el Km8 unos chicos preguntan a gritos si sabemos cuántos quedan aún. Sigo mejorando la velocidad, prácticamente para mí la carrera ha comenzado justo en la mitad. Ahora que me siento cómoda y por fin disfruto queda poco.

Desde el Km 9 al 10 se puede decir que es un largo sprint, quienes tenemos fuerzas nos lanzamos a hacer el mejor kilómetro de la carrera. Por el Km9,5, cuando parece que vamos directos a Madrid Río, nos encontramos con una cuesta que nos lleva en un giro estrecho, para acceder a la zona a través de la tapia de la Casa de Campo. Justo al dejar atrás la tapia, no se ve todavía el arco, que se presiente cerca desde hace rato, por la clara voz del speaker, y otro nuevo giro nos lo muestra casi al lado. Con tanto recodo no he logrado ver cruzar la meta a Pedro, me lanzo a un alegre final ahora que sí me sobran las ganas de correr. Prácticamente entramos uno detrás del otro. Nada más pisar la meta, le veo esperándome y nos abrazamos. Nuestra idea de entrar juntos de la mano, esta vez no ha sido posible. No me importa en absoluto, al contrario, me alegro de que haya podido comprobar su forma y hasta dónde puede llegar en estos momentos, en menos de quince días ha mejorado dos minutos en 10kms. En su cara, en su forma de correr y en cómo vive las carreras, recuerdo otros tiempos, otros nervios, y le agradezco la ilusión que me contagia.




Os recomiendo esta carrera a los que aún no la hayáis corrido nunca. Comparada con muchas es barata, está muy bien organizada, el trato que recibimos es genial, y las marcas son generosas al finalizar, además de los obsequios que nos llevamos, pudimos tomar queso, fruta, zumo…





Saludos, abrazos, besos,

María Caballero
@MCG66Madrid



























sábado, 9 de julio de 2016

15Kms MetLife 2016



Madrid, 3 de julio de 2016 – 9:00 horas

Muchos aguardábamos al 3 de julio para cerrar, antes del verano, nuestro calendario de competiciones con una prueba que nos gustó especialmente el año pasado, por la distancia poco frecuente de los 15 kilómetros, por recorrido bonito y porque es solidaria y promueve los trabajos de investigación del Hospital Ramón y Cajal y la Fundación Educación Activa en su lucha contra el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

Bolsa del corredor

Contenido de la bolsa

Otros obsequios en la Feria del Corredor

Además, en esta segunda edición, se vienen a Madrid, Gonzalo, Guillermo y Marta para montar durante la carrera, junto a Ángel y a Pablo, lo que han bautizado como el chocamaning, un duelo en el que ganará quien logre cruzar la meta habiendo chocado su mano con más público, voluntarios… o quienes se pongan a tiro.

Foto Drinkingrunners

Lo que no esperábamos, fue la desagradable sorpresa que tuvimos dos días antes de celebrarse, cuando el Ayuntamiento modificó totalmente el recorrido y el comienzo en el Paseo de la Castellana con final en el Puente del Rey (discurriendo por Cibeles, Alcalá, Canalejas, Pintor Rosales…), se convertía en un circuito de Castellana a Recoletos, cinco kilómetros abajo, cinco arriba, cinco abajo. Algunos corredores optaron por solicitar la devolución del importe de la inscripción, y otros, decidimos correrla, pese a no gustarnos en absoluto el cambio. Los motivos que da el Ayuntamiento para imponer este nuevo trazado son de carácter técnicos y de seguridad, personalmente considero que no les gusta que carreras pequeñas discurran por una zona amplia de la capital, al final, se impondrán las carreras multitudinarias, imposibles de delimitar en un espacio como la Castellana.


Nuestros planes para este domingo son los de correr, pasar una buena mañana y coincidir con un montón de amigos, y lo lograremos.

Foto Drinkingrunners

Alicia, Héctor y yo llegamos temprano. El ropero está situado muy cerca de la salida. Nos da tiempo a dejar las mochilas, acudir al baño, hacernos fotos… todo antes de reunirnos con el resto de la gente en la calle Félix Boix, a las ocho y media. En ese punto permanecemos hasta que el speaker anuncia el inicio de la carrera y nos colocamos prácticamente detrás de todo el grupo de corredores.







Nada más comenzar, muchos nos vamos dispersando y toca adelantar a gente.  Mientras aguardábamos, parados en la acera, el aire de la mañana era fresco, aunque esta sensación desaparece tras varios metros corriendo y se transforma en calor de golpe, por el sol sobre el asfalto.

Del Km1 al 5.

Desde luego mejor empezar en bajada. Nos dará tiempo a calentar suficientemente las piernas en estos primeros cinco kilómetros. Se nota que no estoy colocada en un lugar similar a otras careras. Desde tan atrás los corredores comienzan muy tranquilos, a un ritmo bajo, es sencillo sobrepasar a un gran grupo en el Km1, antes de llegar al Santiago Bernabéu.

Saludo a Justy y prosigo. Poco después coincido con Raquel, y juntas pasamos por Nuevos Ministerios, donde Vizcacha nos atrapa con su cámara y de regalo se lleva nuestros gritos y muecas. Con buena charla, entre nosotras, y un rato con Luisfer también, seguimos hasta el Km3, donde decido aumentar ya mi ritmo y me despido de Raquel.

Foto de Vizcacha

No hay público a lo largo del recorrido. Esta zona nunca es propicia para encontrar a mucha gente y menos hoy, con tanto calor. La proximidad a Colón marca el final del Km4 y desde ahí nos queda llegar al avituallamiento del Km5 y dar la vuelta para regresar al punto de partida. Esta zona para recorrerla es monótona, afortunadamente, al ver al resto de compañeros al cruzarnos, subiendo o bajando, la hace más llevadera, entre saludos, o gritos de ánimo, de un carril de la Castellana a otro, se pasan mejor los kilómetros.

Del Km 6 al 10.

El recorrido es exactamente igual al bloque anterior, aunque ahora es en ascenso. Cambian un poco las caras, y la zancada, más corta aparecen corredores andando, estirando junto a los árboles. La alta temperatura complica llevar un ritmo alto. La botella de agua no da para beber y ducharnos con ella, encima, el líquido sobre el cuerpo provoca que sudemos más. De estos cinco kilómetros tenemos buenas fotos también gracias a Vizcacha y a Basalo. El último avituallamiento nos debe refrescar hasta el final.

Foto de Vizcacha

Del Km 11 al 15.

Tras el esfuerzo del tramo de los cinco kilómetros de subida, retomamos nuevamente los cómodos de bajada. Si no fuese por el excesivo calor sería un momento ideal para lanzarse a un ritmo a muerte. Aún así, adelanto a corredores, a algunos conocidos no los había visto en ninguna de las vueltas del recorrido y también los dejo atrás. Reconozco que no me ha gustado la sensación de tener que superar a corredores constantemente, me quedo con mi posición habitual de salida en las primeras filas, y que me adelanten y saluden a mí.


Foto de José Luis Basalo

Desde el Km14, pasado Colón, se escucha la música de la zona de llegada. Algunos corredores iniciamos una carrera dentro de la propia carrera, tratando de ganarnos unos a otros hacia el final, deseosos de pasar por debajo del arco de META, sudando, resoplando, contentos, cansados… con ganas de buscar una buena sombra.


Gracias Santi Molina y equipo de Run Online por cubrir la carrera

Esperemos que el próximo año los 15Kms de Madrid recobren su recorrido habitual y que el chocamaning se repita, ya que en esta su primera vez se ha quedado un tanto deslucido por falta de público, pese a que sus componentes se lo han pasado como nunca.

Por las imágenes podéis comprobar que no ha sido una mala carrera, muy al contrario, hemos puesto la misma ilusión de siempre y nos hemos divertido pese a fastidiarnos el cambio que nos ha impuesto el Ayuntamiento de Madrid.





Foto de Vizcacha

Foto de Vizcacha

Foto de Ramón Chacón

Foto de Baldo Batama

Feliz verano a todos.

Saludos, abrazos, besos,

María Caballero
@MCG66Madrid




Fotos de Run Online en Tu Foto Corriendo

Fotos de Cristina Belda en 15Km Metlife

Fotos de Agustín Vizcacha en su fanPage LH Vizcacha Agustín





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