jueves, 9 de julio de 2020

Ya estamos corriendo los de siempre




La frase más escuchada desde el 2 de mayo, “ahora le ha dado a todo el mundo por correr”, en menos de dos meses la hemos cambiado por la de “ahora ya estamos corriendo los de siempre”, y es que tras el confinamiento, los primeros días en los que se podía hacer deporte, parecía como si estuviesen grabando una película, de esas de muchos extras, y hubiesen colocado a cientos de corredores en las calles, con la absoluta frustración de los que ya lo éramos antes de la pandemia, que vimos cómo el espacio que nos permitían se limitaba bastante, si queríamos hacer deporte y guardar la oportuna distancia de seguridad. También ha ayudado a la reducción selectiva el calor, que no es buen aliado para el running, y más aún si se es principiante.

Quejarnos, ni servía para nada ni resultaba oportuno, cualquiera tiene derecho a comenzar a correr en el momento que lo desee, hacerlo con cabeza y sentido común es lo aconsejable. No son tan diferentes la mayoría de los novatos de ahora de nosotros, los de otros tiempos, seguramente muchos comenzásemos también con más fallos que aciertos, la gran diferencia es que cuando nos decidimos alguno de nosotros casi ni se notaba, éramos uno..., dos nuevos... en una amplia zona y horario.

Lo que conviene tener claro, es que ser corredor tiene sus reglas, nadie nos las entrega el primer día que nos calzamos unas zapatillas, ni las vamos a encontrar colgadas por los árboles del parque, respeto hacia los demás, no molestar, no dañar el medio ambiente, y no creernos dueños de nada, ni superiores a otros aunque salgan a hacer sus kilómetros con chándal o zapatillas de paseo. Y esas reglas parecen no acompañarnos a todos, mientras muchos corredores de antes, nos hemos marginado a arcenes y carreteras poco transitadas, por no molestar, por no incomodar al resto de personas por correr sin mascarilla, otros, de ahora, y también de antes claro, se creen con todo el derecho a pasar casi rozando y a ir adelantando bien pegados a los que caminan por las aceras... Para mí los que son para quitarles el carnet y todos los puntos, son ese reducto que va escupiendo por todas partes. También los que se empeñan en competir con quienes se cruzan, o avistan, y se van acercando molestamente con la clara intención de pasar cerquísima y colocarse justo delante para comprobar si les adelantan o logran ir en avanzadilla del otro corredor un buen rato. Además de ser un peligro, son muy tontos. Las intenciones ya se les intuyen desde lejos. En contraposición, admiro a quienes corren con mascarilla por el parque con un calor sofocante mientras aún da el sol por parte de su recorrido, y más incluso a quienes lo hacen con ella puesta por calles solitarias de noche. 




En estos momentos andamos mezclados los unos con los otros, y saber si los corredores de antes seguimos todos en activo, en estos momentos, es complicado, sin carreras, van disminuyendo las publicaciones en redes y probablemente también lo hace nuestro interés por mirarlas. Me gusta pensar que todos a los que os conozco continuaréis ahí, hasta que reaparezcan las competiciones, tal y como eran hasta marzo de este año, o mejoradas, o podamos montar esas quedadas solidarias, divertidas y que unían tanto. No se trata tanto de ser corredor viejo o pertenecer a la hornada del Covid-19, se trata más bien de comprender qué es este deporte, lo que nos ofrece y el vacío y el ansia por recuperarlo que nos entra cuando lo perdemos. Mirar a un corredor, solitario, avanzando, escuchar sus pisadas, y seguirle con la mirada hasta que desaparece de nuestra vista, comprendiendo todo, sin saber nada en absoluto de esa persona, pero sabes que os une algo, y un cosquilleo interno te alegra de que haya más locos como tú por ahí.

Mi mundo ya pegó un gran vuelco dos veces, por edad y por comodidad, principalmente, pensé que se quedaría tal y como lo conocía durante muchos... muchos años, en todo caso, con leves variaciones y ha tenido que llegar un virus para que mirando atrás, no sepa si deseo recuperar todo lo que tenía antes de él. Hay cosas que directamente las he dejado volar, otras las tengo tan sueltas que me da igual si se queden atrás, porque no voy a volver a recogerlas, y están las que añoro, en las que no pienso demasiado porque me atrapa la tristeza, y aún así, sé que no puedo luchar por traerlas hasta mí. Ahora hago menos kilómetros pero entreno más días a la semana. Del postureo casi diario y las largas publicaciones paso a la clandestinidad, a correr sin llamar la atención, a ser poco visible, a recorrer feliz zonas poco bonitas, a no tener prisa por recuperar las mías de antes, a darme cuenta de que tanto no querer tener ataduras vivimos prisioneros de unas redes que llevan más caudal de mentira que de verdad, en las que si no estás a diario haciendo equilibrios sobre peldaños inestables ves cómo se te mueve la escalera con el riesgo de caer y perder todo el tiempo que invertiste en hacer que tu perfil subiera. Me sigue asombrando la gente preocupada por publicar lo que fuese durante el confinamiento, lo mismo daba un entrenamiento en el salón, que el primer pan casero.. Hay etapas en las que lo que corresponde es analizar, valorar y priorizar lo que conservamos o perdemos.

Se impone un gran cambio, ha llegado pese a que no nos guste, al no saber cómo afrontarlo, nos hemos quedado en el mismo lugar en el que estábamos y nos rallamos repitiendo que queremos recuperar todo lo anterior de nuestras vidas, tratando de seguir haciendo lo de todos los días.

Ahora veremos cuántos somos corredores de los de siempre, cuando haya que salir a las calles con frío o con calor, y no sea para contar a todas horas que es porque preparamos nuestra carrera del año.

Correr es una droga, pero inflar el ego también lo es, ahora sí que va a caer el número de corredores al no haber carreras populares, si no se va a poder publicar para ganar los likes, si no habrá aplausos por una buena carrera, y no se será protagonista por un día ¿merecerá igualmente esforzarnos tanto?

Yo me he quitado de una adicción, he colocado mi ego a germinar, y resulta que tengo más tiempo para disfrutar cuando corro de verdad, para mí, sin que nadie más lo sepa, está genial dejar de pensar en lo que les gusta a los demás y sacar más lo que nos gusta a cada uno, que por supuesto, no tiene que coincidir con la mayoría, y si a muchos os dio por comenzar a correr porque escuchasteis que correr es lo más, que correr te cambia la vida, que no se puede vivir sin correr... como a ti no te enganche..., créeme, tienes bastante difícil permanecer en el tiempo y no serás nunca un corredor de los de siempre, porque este deporte tan pronto te tiene feliz en la cima de tu mejor forma, como te arrastra sin miramiento por la frustración de los días malos o las lesiones. 





María Caballero
@MCG66Madrid
@mariacaballerogarcia




2 comentarios:

  1. 🌹💋 Eres un ejemplo guapa. Ganas de coincidir en alguna de nuestras clásicas ( corazón, esclerosis, sansil...)

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  2. Maria, muy buena entrada. De los de siempre algunos seguís y otros hemos ido cayendo por el camino, pero seguimos con el enganche suficiente para seguiros.

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